martes, 31 de octubre de 2017

Reunión viaje de estudios



El próximo jueves a las 14h., en la clase de sexto, tendremos una reunión con los padres de alumnos de 5º y 6º de primaria para hablar de la propuesta que tenemos para el viaje de estudios que realizaremos en junio a Madrid. 
Un saludo.

jueves, 26 de octubre de 2017

DISTINGUIR TILDES

Cuando, como, quien, donde y cuanto

Pretendemos ser prácticos, ¿no? Así que vamos a dar una sencilla pauta para saber cuándo escribir con tilde estas palabras.
En general, tendremos que poner la tilde cuando expresen interrogación, pero como esto no implica necesariamente que existan interrogaciones físicas que nos sirvieran para asegurarnos, basta con aplicar las siguientes reglas:
· “Cuándo” llevará tilde cuando pueda ser sustituido por “en qué momento”:
“¿Cuándo llegarás?”
“Me preguntó cuándo podría recibirle”
“Le contesté que cuando terminase el documento”
· “Cómo” llevará tilde cuando pueda ser sustituido por “de qué manera”:
“¿Cómo piensas arreglarlo?”
“Intenté averiguar cómo lo habría logrado”
“Conducía como si fuese una carrera”
· “Quién” llevará tilde cuando pueda ser sustituido por “qué persona”:
“¿Quién ha llamado?”
“Hace falta saber quién se atrevería a hacerlo”
“Elegí a quien me pareció más inteligente”
Esto es aplicable al plural: “quiénes”
· “Dónde” llevará tilde cuando pueda ser sustituido por “en qué lugar”:
“¿Dónde vamos a cenar?”
“Le dije la hora, pero no dónde quedábamos”
“Decidí acudir al mismo lugar donde había pasado las vacaciones”
· “Cuánto” o “cuántos” llevarán tilde cuando pueda ser sustituido por “qué cantidad”:

“¿Cuántos vamos a cenar?”
“Ni me fijé en cuánto costaba”
“Era increíble que cuanto más corría, menos cansado parecía”

TILDES EN LOS RELATIVOS

Tilde en qué, cuál/es, quién/es, cómo, cuán, cuánto/a/os/as, cuándo, dónde y adónde

Las palabras qué, cuál/es, quién/es, cómo, cuán, cuánto/a/os/as, cuándo, dónde y adónde son tónicas y se escriben con tilde diacrítica cuando tienen sentido interrogativo o exclamativo. Estas palabras, por sí solas o precedidas de alguna preposición, introducen oraciones interrogativas o exclamativas directas:
¿Qué ha dicho?            
¿De quién es esto?
¡Con qué seriedad trabaja!
¿Con cuál se queda usted?
¡Cómo ha crecido este niño!
¡Cuán bello es este paisaje!
¿Cuántos han venido?
¿Hasta cuándo os quedáis?
¿Adónde quieres ir?
También introducen oraciones interrogativas o exclamativas indirectas, integradas en otros enunciados:
Ya verás qué bien lo pasamos.
Le explicó cuáles eran sus razones.
No sé quién va a venir.
No te imaginas cómo ha cambiado todo.
La nota indica cuándo tienen que volver.
Voy a preguntar por dónde se va al castillo.
 Además, pueden funcionar como sustantivos:
En este trabajo lo importante no es el qué, sino el cuánto.
Ahora queda decidir el cómo y el cuándo de la intervención.
Sin embargo, cuando estas mismas palabras funcionan como adverbios o pronombres relativos o, en el caso de algunas de ellas, también como conjunciones, son átonas (salvo el relativo cual, que es tónico cuando va precedido de artículo) y se escriben sin tilde:
El jefe, que no sabía nada, no supo reaccionar.
Esta es la razón por la cual no pienso participar.
Ha visto a quien tú sabes.
Cuando llegue ella, empezamos.
¿Estás buscando un lugar donde dormir?
No dijo que estuviese en paro.
¡Que aproveche!
Aunque los relativos, presenten o no antecedente expreso, son normalmente átonos y se escriben sin tilde, hay casos en que pueden pronunciarse tanto con acento prosódico como sin él. Esta doble posibilidad se da cuando los relativos introducen subordinadas relativas sin antecedente expreso, siempre que el antecedente implícito sea indefinido y tenga carácter inespecífico (una persona, alguien, algo, algún lugar, nadie, nada, etc.). Esto ocurre cuando la oración de relativo sin antecedente depende de verbos como haber, tener, buscar, encontrar, necesitar, etc., que admiten complementos indefinidos de carácter inespecífico. En estos casos es aceptable escribir el relativo tanto con tilde, reflejando la pronunciación tónica, como sin ella, representando la pronunciación átona.
 El problema es que no hay con qué/que alimentar a tanta gente.
 Ya ha encontrado quién/quien le quiera y no necesita nada más.
 Buscó dónde/donde sentarse, pero no había asientos libres.
 No tenía cómo/como defenderse de las acusaciones.

lunes, 16 de octubre de 2017

DESCRIBIR




Descripciones de lugares hechas por autores famosos:
El riachuelo que riega casi todas estas huertas, sangrado por mil acequias, pasa al lado de la que visitamos; se forma allí una presa, y cuando se suelta el agua sobrante del riego cae en un hondo barranco poblado en ambas márgenes álamos blancos y negros, mimbrones, adelfas floridas y otros árboles frondosos. (...) Las laderas que hay a un extremo de la huerta están llenas de nogales, higueras, avellanos y otros árboles de fruta. Y en la parte llana hay cuadros de hortalizas de fresas, de tomates, patatas, judías y pimientos, y su poco de jardín, con gran abundancia de flores. (...) La casilla del hortelano es más bonita y limpia de lo que en esta tierra suele ver, y al lado de la casilla hay otro pequeño edificio reservado para el dueño de lafinca. 

“Pepita Jiménez”, Juan Valera
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Pero, sobre todo, tenía empeño en visitar el carmen de la Cruz Blanca, donde habíamos vivido por algún tiempo, arriba en el Albayzín. Lo recordaba bien, era una casa muy espaciosa, con columnas de marmol en el bajo y, en el piso superior, precisamente en la cámara que mis padres usaban como dormitorio, unos artesonados árabes que de cuando en cuando los turistas, entonces no tan numerosos, ingleses casi siempre, pedían permiso para admirar. El carmen tenía un jardín hermoso, extendido hasta los muros de un convento que lo cerraba al fondo; y en el jardín, un estanque alargado donde nos bañábamos los chicos. En un rincón, un espeso macizo de bambúes, al que se acogían con gran algazara los pájaros en la hora del anochecer; y más allá, una huerta dedicada a cultivar flores para la venta, enorme plantación de claveles que, con el viento, nos enviaba oleadas de densísimo perfume. En la torre, un palomar, ocupación deliciosa de mi madre a quien yo ayudaba con placer en la tarea de cuidar las aves. 
"Relatos Granadinos", Francisco Ayala